A veces se dan situaciones, épocas, en las que nos gustaría sentarnos frente a un espejo y llorar y llorar hasta quedarnos sin lágrimas. Una montaña de sensaciones y problemas hace que explotemos, y normalmente el llanto es nuestro mejor aliado.
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Me ha llegado un correo con la historia de aquel que eligió para enterrar a su mujer un conjunto de ropa interior que ella compró "para una ocasión especial", sin llegar a usarlo en vida.
Se acabó eso de guardar las cosas par un día especial:
"Nunca guardes algo para una ocasión especial; cada día que vives es una ocasión especial"
"La vida es un conjunto de experiencias para gozar, no para sobrevivir"
Usa la vajilla buena todos los días. Ponte tu mejor ropa para ir al supermercado si te apetece. No guardes la mejor colonia para las fiestas especiales: úsala siempre que quieras oler bien. Elimina de tu vocabulario eso de 'Un día de estos...' / ' Algún día...'; si merece la pena hacer algo ahora, ¿por qué debes esperar?
Si supieramos que solo nos queda un día de vida iriamos como locos a despedirnos de nuestros amigos íntimos y familiares. Buscaríamos la manera de pedir perdón por viejas peleas o disputas. Visitaríamos nuestros lugares preferidos, los más bellos... aquellos que nos hacen recordar los mejores momentos de nuestra vida. Lloraríamos estando allí, pero lo haríamos de alegría, por saber que pudimos revivir esas situaciones especiales antes de morir.
Pero, sobre todo, nos lamentaríamos por no haber hecho todo esto antes. Por no haber dicho a aquellos tan importantes en nuestra vida que les queremos y que sentimos eso que hicimos tan mal que, aunque se dió por olvidado, sigue en nuestra memoria.
Asi que a partir de ahora habrá que intentar no guardar para nosotros todo aquello que aporte risas y alegrías a la vida y a los que nos rodean.
Aprender a entender cada día, cada minuto, como una ocasión especial.
A dar a los demás lo que esperan de nosotros.
A no creer todo lo que oímos que pueda afectarnos.
A decir las palabras importantes (como 'te quiero' o 'lo siento') de forma sincera y, a ser posible, mirando a los ojos.
A creer en los sentimientos verdaderos (como el amor a primera vista o una fuerte amistad).
A no reirnos de los sueños de los demás. Aun sabiendo que son inalcanzables...
A amar de forma profunda y apasionada; puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida completamente.
A hablar despacio y pensar rápido. Cuenta hasta 10 -o más, si es necesario- cuando sientas que la situación va a hacer salir lo peor de ti.
A sonreír cuando contestemos al teléfono; quien nos llamé lo notará en la voz.
A no interrumpir a alguien cuando nos demuestra cariño.
jueves, 19 de julio de 2007
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