viernes, 20 de julio de 2007

Esto lo leí hace tiempo, y estaba en mi espacio. Ahora viene mucho a cuento:

A veces luchas y no sabes ni siquiera contra qué o porqué... simplemente luchas; quieres salir de ese hueco oscuro y húmedo que hace tiritar a tu corazón. Cada mañana te levantas planteandote que no vas a dejar que las lágrimas empañen ese día y te esfuerzas por sonreír cuando has de ir recogiendo los motivos del suelo. Te mezclas entre la gente regalándoles sonrisas, dándoles tu hombro sin mostrar tu verdadera flaqueza, como si el optimismo nunca fallara en ti. Les regalas cuentos donde la felicidad queda al alcance de la mano, donde los sueños llegan y nunca se pierde la esperanza. Los quieres, los cuidas porque te necesitan y tu... tu les haces creer que eres más fuerte que ellos, cuando en realidad por dentro se derrumban todos tus muros. Pero cuando la noche apaga los colores del día, el esfuerzo pasa factura y te das cuenta de que tu autoestima se guarda en el cubo de la basura, de que estás luchando por una utopía, que una sonrisa verdadera queda tan lejos como la estrella más lejana. Y te acuestas mojando la almohada, con el corazón vacío, doliendote por dentro... Y al día siguiente continúas luchando, empeñándote en salir adelante, porque en el fondo sabes que si no lo intentas, nunca lo podrás lograr.
(sacado de "http://www.morokia.blogspot.com", gracias una vez más)

Nose ni qué puedo decir para comentarlo. Realmente expresa cómo me siento, cómo lo llevo todo por dentro e intento olvidar cada día lo que me preocupa y considero importante. Pero nada puede evitar que al caer la tarde (a media noche, los días con suerte) la realidad vuelva y acabe sin poder dormir; intentando alcanzar el sueño entre líos mentales. Me despierto al día siguiente, habiendo dormido unas 7 horas nada más, y dandome cuenta de que mis sueños no han sabido despistar a los problemas, y solo he podido ver en ese tiempo de desconexión más y más imágenes que hacen doler el corazón... Pero, como dice el texto, hay que seguir intentándolo, esperando tiempos mejores (como los que, quizás afortunadamente, se han dejado atrás).
Tendré que creerme eso de "tras los malos tiempos, vienen tiempos mejores", "tras la tempestad, siempre llega la calma", "por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes"...
Gracias a los pocos que intentan ayudar. Gracias de verdad.


Creo que tendré que aprender a ser más optimista, y hacer como aquel que rodeado de montañas de estiércol sólo supo gritar: "Con todo este estiércol, lo más seguro es que en algún sitio cerca deba haber un pony!"

"Andaba triste porque no tenía zapatos, haste que miré hacia atrás y vi a uno que no tenía pies"

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Importante:
- El día más bello: HOY
- La cosa más fácil:
EQUIVOCARSE
- El obstáculo más grande:
EL MIEDO
- El mayor error: ABANDONARSE
- La ríz de todos los males: EL EGOÍSMO
- La distracción más bella: EL TRABAJO
- La peor derrota: EL DESALIENTO
- Los mejores maestros: LOS NIÑOS
- La primera necesidad: COMUNICARSE
- La mayor felicidad: SER ÚTIL A LOS DEMÁS
- El misterio más grande: LA MUERTE
- El peor defecto: EL MAL HUMOR
- El ser más peligroso: EL MENTIROSO
- El sentimiento más ruín: EL RENCOR
- El regalo más bello: EL PERDÓN
- Lo más indispensable: EL HOGAR
- La ruta más rápida: EL CAMINO CORRECTO
- La sensación más grata: LA PAZ INTERIOR
- El arma más eficaz: LA SONRISA
- El mejor remedio: EL OPTIMISMO
- La mayor satisfacción: EL DEBER CUMPLIDO
- La fuerza más potente: LA FÉ
- Los seres más necesitados: LOS PADRES
- Lo más hermoso: EL AMOR


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Te asomas al balcón, y ves un coche aparcado en el mismo sitio en el que estaba ayer, una pareja pasar de la mano a la misma hora que ayer, las mismas luces que ayer estaban encendidas en el vecindario, el mismo autobus que para... y se baja la misma gente.
Lo peor no es que todo sea igual que ayer, es que es un ciclo que se repite continuamente: pasó ayer, y antes de ayer, y el día anterior, y el anterior... Es cierto que somos una especie que se basa en rutinas para sobrevivir, pero tú te das cuenta de que ninguna de esas rutinas es la tuya, no te pertenecen, sabes que no es lo que quieres.
Es entonces cuando verdaderamente entiendes que no quieres estar ahí, no quieres hacer lo que haces, y no puedes cambiarlo. Sobrevivirás: es lo que te toca; y abandonarás en cuanto puedas, en cualquier oportunidad. No será entonces cuando te rindas, sino realmente cuando empieces a luchar y a vivir lo que hasta ahora has soñado.

También miras al cielo y no hay ni una sola estrella que ilumine lo que para ti es una triste noche, ni siquiera una... Y piensas que, sinceramente, te has cansado de entrenar para vivir. 18 años han sido suficientes.
Esperas de forma impaciente poder empezar. ¿A qué? A vivir.

(lo saqué de un espacio, pero no recuerdo cual)

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