Antes de empezar nada hay que estar seguro de haber terminado lo anterior.
Quizás es la parte más difícil.
Te niegas a terminar nada, siempre por algo: por si acaso un día..., porque quién sabe, porque y si al final...? Te niegas a borrar nada. Y vas acumulando en tu espalda historias a medio terminar, historias ya muertas, o historias que a veces resucitas pero que vuelves a abandonar sin darles un final. Sigues cargando con ellas, día tras día.
Pero no te das cuenta de que esas historias "a medio terminar" van ocupando partes de ti, de tu cuerpo, de tu corazón, de tus pensamientos... y que cada vez queda menos para dar.
Te dices a ti misma que en realidad cargas con todas ellas porque quieres, porque son parte de ti, de tu vida; porque quieres tenerlas presentes siempre, no quieres olvidar nada, por muy malos que sean los recuerdos...te pertenecen. Pero en realidad, simplemente no quieres dejarlas atrás, te da miedo perderlas del todo. Y en vez de ayudarte a seguir adelante, te hacen cometer los mismos errores una y otra vez. Volver a historias pasadas, a las que te niegas a dar final. Te hacen buscar en hoy lo que perdiste ayer, sin aceptar que ayer ya terminó, y que hoy es distinto. Reincidir se hace parte imprescindible en tu vida, siempre mirando hacia atrás, siempre recordando...echando de menos. Sin entender que la nostalgia y el recuerdo son aceptables, pero nunca si te impiden avanzar.
Sabes que debes decir adiós al pasado. Dejar atrás eso que te mantiene atrapada. Mantener sólo los recuerdos útiles, y olvidar.
...Pero a veces no es nada fácil...
[deberíamos usar el pasado como trampolín, no como sofá]
[quien vive demasiado en el pasado, gasta su presente en recordar]



No hay comentarios:
Publicar un comentario