...y, aunque sé que te perdí para siempre, nunca voy a dejar de preguntarme qué hubiera pasado. Y lo que es peor: qué pasaría ahora, si te dejaras convencer para pasar un día entero conmigo...sólo uno. Y si yo me atreviera a ser "yo" contigo; como antes. Pero... es que ya no me acuerdo...
No me canso de decirlo: hay cosas que nunca han dejado de merecer la pena; por las que aun sería capaz de saltar. Porque me he equivocado mil veces, pero seguiría haciéndolo otras mil. Aunque me quedé esperando un toque al móvil que nunca llegó... porque ya no me necesitabas. Aunque llovió más que nunca. Aunque llegó diciembre...y fue como yo esperaba, a pesar de todo lo que prometiste. Y comprendí que las palabras se las lleva el viento, y nunca se sabe dónde pueden ir a parar. Porque tú dijiste demasiadas verdades a medias... y yo dije mil cosas que no debería haber dicho; y me callé otras mil y una...que podrían haber cambiado nuestra vida. Porque todavía no entiendo por qué no fui capaz de decirte aquel día que me pasaría la vida sentada a tu lado sólo para oírte respirar... Pero dije que algún día lloraríamos. Dije que tú me apagarías el llanto. Y dije que saldríamos juntos de la habitación. Y ha pasado.
Dije que perderíamos el miedo... ¿Y lo hemos perdido? Pues no lo sé... Sinceramente, creo que ahora tengo muchas más ganas de esconderme. Porque desde esa noche no sé cuál es mi papel aquí...
domingo, 20 de junio de 2010
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