sábado, 7 de marzo de 2009

así...

...como cuando cierro los ojos y noto tu respiración tan cerca. Y siento cómo tus labios rozan los mios, casi con miedo...hasta que yo los recibo. Que empezamos, y ya nada nos puede parar.
Como cuando tus manos actúan sin siquiera pensarlo; se dirigen a mis caderas, me agarran de todas las formas posibles, me acarician lentamente ...para coger fuerza en cualquier momento, a la vez que lo hacen nuestros labios. Me rozas las mejillas con tu nariz, me haces cosquillas en las orejas... y me besas el cuello. Mis ojos siguen cerrados. Y da igual donde estemos...nada nos puede parar.
Entonces me desvistes con las mismas ansias de la primera vez que lo hiciste, cuando aun no sabiamos si realmente queríamos estar ahí...o sólo era un juego del destino (casualidades, como yo digo) Y me tocas, sin parar. Nada te puede parar...
Tocas mi cara, mi cuello, bajas por mis pechos... Y yo mientras me muerdo los labios, aguantándome las ganas de besarte. Entreabro los ojos, encuentro tu sonrisa, que me desarma... Me quedo embelesada,y tú sigues tocándome. Me necesitas, lo siento en tus caricias; esas caricias que van en aumento, igual que el calor que nos rodea, que nos atrapa y aprieta cada vez más fuerte. Que nos vuelve cada vez más locos...
Pero no puedo pararme a pensar en lo locos que estamos, en si es el destino, o realmente nos toca vivir este momento, porque ahora siento cómo me recorren tus dedos, y sé que viajan sin frenos...que palpas cada escondite de mi cuerpo, y que nada te puede parar.
Yo ansiosa de besos, abrazos y caricias. Tú eres tierno, con tu boca...tus manos..., tierno en todos los sentidos. Nuestras miradas se funden, nuestras bocas se buscan. Nuestras lenguas juguetean. Ahora es cuando los dos sabemos lo que va a pasar, y sobran palabras, sobran miradas, incluso sobran besos... Ahora es cuando no necesitamos de nada, sólo el uno al otro, dejando huella. Una vez más.

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