Un día despiertas y, sin saber por qué, comienzas a pensar en cómo has cambiado en los últimos años. Piensas con los ojos de una persona madura, y repasas cada detalle de tu vida.
Ves que tu círculo de amigos se hace cada vez más pequeño, que ya no es habitual tener cinco mejores amigas; que ahora conoces decenas de personas al día, pero cuentas con una mano y te sobran dedos... Que quizás los que quedan son los más especiales, aquellos que realmente saben estar ahí en los momentos que los necesitas; y quizás los verdaderos amigos de antes no eran tan verdaderos despues de todo. Que cada vez es más difícil verlos y tienes que tirar de esa media hora de café para poder saber cómo andan sus vidas. Aún asi...pierdes el contacto con los más importantes. Y sabes que eso ya no tiene solución.
Te das cuenta de que te faltan horas en el día para cumplir con todo lo que te propones: da igual cómo te organices, nunca lo consigues. Y te acuerdas de cuando no necesitabas comprar tiempo y pasabas la mitad del día en las nubes, con un pié sobre la luna...
En ese momento lo que menos te preocupaba era tener suficiente dinero para salir el próximo fin de semana, para pagarle a Vodafone, el gimnasio o la gasolina. Ahora dices "por favor" y "gracias" porque sabes que es lo correcto, te lavas las manos y recoges el cuarto porque es lo mejor, y comprendes que todo lo que te sucede lo hace por una razón. Que llorar no es solución alguna.
Ahora sabes que ríes con más ganas...pero lloras con más dolor. Todos los días te preguntas cómo esa persona que querías tanto te pudo hacer tanto daño. Y te acuestas pensando por qué no puedes volver a conocer a alguien que te resulte tan interesante como para querer conocerlo mejor. Los demás tienen sus novios: sus vidas. Te dicen que salgas ahi fuera y busques a esa persona que te está esperando. Pero para tí los ligues de una noche han perdido el sentido. Igual que poco a poco pierdes las ganas de emborracharte y hacer el capullo, de salir tres veces en un fin de semana. Ni tu cuerpo ni tu dinero te lo permiten.
Si al menos estuvieras contento con tus estudios...! Pero no estás ni un poco cerca de lo que esperabas. Empezar desde abajo no ha sido fácil, y ahora te das cuenta de que no has puesto de tu parte todo lo que podías. Y de eso sólo hay un culpable: TÚ. A veces sientes que te comes el mundo, que eres genial, perfecta e invencible; otras veces sólo tienes miedo. Pero no hay más opción que seguir avanzando.
Porque ahora es el momento de olvidar el pasado. De preocuparse por el futuro, por lo que se te viene encima, de poner solución a todo eso que te hace sentir una extraña en tu propia vida.
Yo todavía me pregunto qué hago aquí ¿Tú no te lo preguntas?... ¿Tiene mi vida alguna finalidad? ¿Hay alguien esperándome en algún sitio?...
Dicen que siempre haces falta en alguna parte, que siempre hay alguien pensando en ti, echándote de menos, llorándote, diciendo tu nombre... pero ¿es cierto? ¿Es verdad que hay alguien pensando en mi mientras ve la tele, mientras conduce o escucha música? ¿En cuántas fotos de desconocidos he salido como fondo? ¿De cuántas vidas he formado parte sin siquiera saberlo?... ¿Realmente hay alguien que este momento esté pensando en mi? ¿Realmente hay alguien que se preocupa por saber cómo me siento?...
domingo, 29 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario