domingo, 12 de diciembre de 2010

Diciembre...qué mes!

Hasta hace poco no lograba entender por qué se me eriza la piel y siento cómo se encoge mi corazón cada vez que miro el calendario y leo el mes que se acerca... Es como ese sentimiento que te entra cuando te cuentan que ha sucedido una desgracia muy cerca y tú ni te habías enterado, o como esa sensación que percibes poco a poco cuando ves una película triste y no puedes contener las lágrimas; sólo que en este caso se trata de MI película.
Creo que relaciono este mes de lluvia y villancicos con absolutamente todas las desgracias de mi vida, ya sea porque me sentí desgraciada justo en esta época, o porque me hace recordar los grandes momentos de mis "otras vidas". Sí, suena raro, pero creo que mi vida se podría dividir en tres o cuatro sub-vidas, cada una de ellas con unas rutinas, un ambiente, unos "acompañantes", y unos objetivos completamente distintos. Ahora, quizás en la cuarta sub-vida, he dado un cambio completo a mi forma de ver y entender las cosas, supongo que fruto de mi experiencia (aunque corta, experiencia). Pero...sigue erizándoseme la piel. Mi corazón se queja cada vez que una simple palabra nos recuerda que cualquier tiempo pasado fue mejor, y las lágrimas brotan cada vez que comprendo que no hay solución. He cambiado mi forma de ser de una manera radical; lo sé, ya no soy aquella que era, y no hace falta que nadie me lo recuerde. Pero es característico del ser humano cambiar de actitud ante las que son grandes experiencias frente a sus ojos. Sólo se trata de asumir lo que hemos aprendido, y de crear esa coraza que nos proteja cuando lo necesitamos.
No me arrepiento de haber creado otra "yo". Porque ésta, más que nunca, sigue sintiendo la piel erizada y el corazón encogido...





Photography Graphics

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo, al igual que tú, he sufrido las navidades. No me traen regalos sino recuerdos de aquello que he perdido que hacía que esas fechas fuesen especiales.
Creo que es a los niños a los únicos a los que les gustan estas vacaciones, porque ellos no han perdido nada todavía para que su recuerdo se les haga presente en navidad.

Anónimo dijo...

Yo, al igual que tú, he sufrido las navidades. No me traen regalos sino recuerdos de aquello que he perdido que hacía que esas fechas fuesen especiales.
Creo que es a los niños a los únicos a los que les gustan estas vacaciones, porque ellos no han perdido nada todavía para que su recuerdo se les haga presente en navidad.