No sé qué hacer. Me derrumbo...
No puedo con todo el peso que llevo, y cada vez siento más la carga en mis hombros. Lo cuento y parezco exagerada; quizás algun@s se sorprenden porque nunca he comentado lo que pasa.
Los problemas cada vez se agravan más, y las situaciones me superan.
En mi casa todo va hacia atrás; he dejado que las cosas sigan igual, sin esforzarme por encontrar soluciones, y ahora la realidad me da en las narices. Ahora sí que no puedo hacer nada.
Si no estoy bien en casa difícilmente consigo estar bien fuera, asi que las relaciones se enfrían y nadie entiende qué me pasa.
Es difícil pensar que he cambiado en pocos años, que mi personalidad se ha dado la vuelta y ha pasado de mostrar una cara amable y divertida, segura de sí misma, y creyente de lo que hago y digo por encima de todo... a mostrar ese lado "gastado", de mal humor y roces constantes, de contestaciones sin sentido, de inseguridades respecto a todo... Podría seguir enumerando cosas, pero para qué.
Duele saber que no puedes llevar la contraria, que no puedes arriesgarte a hacer algo nuevo, que no puedes cambiar lo que era de una forma porque quizas la forma nueva no gusta, o incluso que no puedes tocar "eso" porque no es tuyo... Duele vivir con alguien que solo te mira a la cara para pedirte algo; que solo hace las cosas si sabe que a ti te sentarán mal; que busca su felicidad por encima de la tuya; que hace lo posible por separarte de lo único que tienes.
Vas tirando de cosas buenas, que te hacen sentir bien, que te hacen pensar en mañana, la semana que viene, o en "ese dia" especial; así siempre tendrás algo por lo que luchar, por lo que bajar la cabeza y olvidarlo todo... hacer como si nada importara, como si las cosas estuvieran bien. Pero llega un día en que las razones se esfuman. Lo que te propones no sale bien, y aquello en lo que crees pierde peso poco a poco. Te vas dando cuenta de que lo malo no se va, sigue contigo, te persigue y ya no sabes qué hacer para superarlo. LLevas años pensando "ya pasará", pero no ha sido asi.
Intentas salir, estar fuera, compartir ratos con amigos, ir a sitios nuevos, y reir... sobretodo reir... Pero la gente no puede bailar a tu ritmo. Tú tampoco te puedes permitir bailar al suyo. Y se acumulan los problemas.
Quizás deberia haber hablado antes, y no lo hice.
Quizás deberia hacerlo ahora, pero no me atrevo. Explotar sólo empeoraría las cosas.
Quizás deberia hacerlo ahora, pero no me atrevo. Explotar sólo empeoraría las cosas.
Lo que más me pesa es la inseguridad. No puedo hacer nada como antes. Me cuesta conocer gente, me cuesta salir, decir lo que pienso, y hacer lo que quiero... Antes las cosas no eran así. Los que me conocen lo saben. Y no es culpa mia, no soy asi porque quiera, intento superarlo, pero no puedo... es más fuerte que yo... Paciencia ;)
Siento que no he parado de dar en estos años.
Tenía una caja repleta de pelotas que me fueron pidiendo unos y otros. Yo, pensando en recibir otras "pelotas" a cambio, las entregué sin problemas. Ahora me he quedado sin pelotas, y nadie me ha dado las que me debía. Sólo tengo una caja vacía... No tengo nada...
Tenía una caja repleta de pelotas que me fueron pidiendo unos y otros. Yo, pensando en recibir otras "pelotas" a cambio, las entregué sin problemas. Ahora me he quedado sin pelotas, y nadie me ha dado las que me debía. Sólo tengo una caja vacía... No tengo nada...
Ofrezo y ofrezo, doy más y más cosas. ¿Y a cambio? no recibo nada.

Quiero alegrías. Quiero que lo poco que me he propuesto a corto plazo salga bien. Lo demás vendrá solo...
Quiero que si debo aguantar esto porque no hay otra alternativa, nada más se cruce en mi camino. Yo ya tengo un problema, no hay espacio para más.
--
A veces luchas y no sabes ni siquiera contra qué o porqué... simplemente luchas; quieres salir de ese hueco oscuro y húmedo que hace tiritar a tu corazón. Cada mañana te levantas planteandote que no vas a dejar que las lágrimas empañen ese día y te esfuerzas por sonreír cuando has de ir recogiendo los motivos del suelo. Te mezclas entre la gente regalándoles sonrisas, dándoles tu hombro sin mostrar tu verdadera flaqueza, como si el optimismo nunca fallara en ti. Les regalas cuentos donde la felicidad queda al alcance de la mano, donde los sueños llegan y nunca se pierde la esperanza. Los quieres, los cuidas porque te necesitan y tu... tu les haces creer que eres más fuerte que ellos, cuando en realidad por dentro se derrumban todos tus muros. Pero cuando la noche apaga los colores del día, el esfuerzo pasa factura y te das cuenta de que tu autoestima se guarda en el cubo de la basura, de que estás luchando por una utopía, que una sonrisa verdadera queda tan lejos como la estrella más lejana. Y te acuestas mojando la almohada, con el corazón vacío, doliendote por dentro... Y al día siguiente continúas luchando, empeñándote en salir adelante, porque en el fondo sabes que si no lo intentas, nunca lo podrás lograr.



No hay comentarios:
Publicar un comentario