Pues si que odio...demasiado últimamente!
Odio todas esas casualidades del último año, que hacen cambiar mi vida en un segundo. Odio arrepentirme de las cosas... o lamentarme por lo sucedido. Odio las horas eternas de clases, que no se acaban nunca y me permiten divagar ...y seguir recordando. Odio esos recuerdos y buenos momentos. ¿Cómo podemos odiar lo que un día nos hizo ser tan felices? También la odio a ella...o más bien: odio el día en que la perdí. Odio verla en cada esquina esos días que, como hoy, casi no puedo sostenerme en pie. Odio no poder dormir y dormir durante horas, porque lo necesito, porque sino mañana tendré que apoyarme de verdad tras cada paso que de. Porque mis ojos se cierran, queriendo sólo soñar. Porque odio la realidad ahora mismo. Odio no tener a quien contarle lo que pienso, y que solo me escuche! que le de igual si lo que hago está bien o mal, si lo que siento es correcto o simplemente estoy loca... Porque odio tener que luchar continuamente contra las lágrimas; hasta encontrar el momento oportuno para ponerme delante del espejo y dejar que salgan a su ritmo. Odio no saber si esas lágrimas son de alegría, de felicidad por lo pasado, o de tristeza, de coraje por lo que podría ser y no fue. Odio esa sensación de agobio que me recorre todo el cuerpo, que no me deja respirar... Y todas las sonrisas que dibujo cada mañana. Odio verme obligada a repartirlas entre gente que no se las merece, pero ya qué mas da?! Odio odiar tanto. Odiar a esa gente. Odiar a falsos y mentirosos, a insensibles o desagradecidos... odiarlas a ellas de vez en cuando, a ellos si recuerdo el daño, a él...siempre, a cada instante. Lo siento, no puedo remediarlo. Odio tener tantas cosas que hacer y saber que me faltan fuerzas...



No hay comentarios:
Publicar un comentario