Tú siempre me preguntabas en qué momento había empezado a quererte. Empecé a quererte exactamente cuando me dijiste que todo se acababa. De hecho fue en ese preciso instante cuando olvidé todo lo que sentía antes; me olvidé de la ternura y del sexo, de tu lengua, y me dí cuenta de que lo que había sentido hasta entonces no era más que el simple reflejo de lo que podía llegar a sentir. Descubrí que realmente no te había querido nunca. De repente pensé en aquella tortura que practicaban en Francia. ¿Sabes qué hacían? ataban las extremidades de una persona a cuatro caballos y los azuzaban en direcciones diferentes. Pues así es cómo me sentí...
Ahora ya sé lo que es querer. Te quise de esa forma que había rezado por sentir cuando era una adolescente, y que ahora rezo por no volver a sentir nunca más."
"Cuando una historia termina, el dolor normalmente es proporcional a la
belleza del amor vivido. Y entonces llegan puntuales, a traición, los
recuerdos"



1 comentario:
sin palabras... y es que no hay más verdad que este texto que has dejado aquí hoy. Sin duda alguna me quedo con la última frase, con la idea de ese sentimiento que no quiero volver a experimentar. 1beso
Publicar un comentario