No culpes a nadie; nunca te quejes de nada ni de nadie porque fundamentalmente tú has hecho tu vida. Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar, corrigiéndote.
Nunca te quejes del ambiente o de los que te rodean; hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer. Las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o fortaleza de tu corazón.
No te amargues con tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño.
Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar. Deja ya de engañarte, tú has sido el ignorante, el irresponsable... únicamente tú.
Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo, y tus problemas sin alimento morirán.
Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo, y dejarás de ser un títere de las circunstancias, porque tú mismo eres el destino y nadie puede sustituirte en su construcción. Tú eres parte de la fuerza de la vida.
Y nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los fracasados...
Nunca renuncies a tus sueños por nada y menos por nadie, porque al final siempre quedas tú, solo tú, para cumplir tus ilusiones. Nadie construirá tu futuro.
Por eso siempre sé tú mismo, y crea un mundo en el que tu objetivo sea alcanzar la felicidad. No importa si el camino es duro. Nadie va a hacerlo por ti.
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A veces, de repente, las cosas empiezan a funcionar.
Y te encuentras sonriendole al espejo...
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3 comentarios:
Gracias por este texto de hoy!
Era lo que necesitaba =)
Me ha encantado este post! No se si lo has escrito tu, si es así, felicidades!!
En todo caso, gracias! ^___^ me ha venido como anillo al dedo.
El resultado del estado actual de tu vida, lo has construido tú; es el resultado de tus actos en un pasado cercano. Lo que ahora estás construyendo con tu vida será tu futuro próximo y cercano, para bien o para mal.
Si las cosas no van bien, no culpes a nadie ni a las circunstancias, acéptate ahora para dejar de justificarte y fortalécete. Hay quienes en tu mismo lugar supieron vencer.
Busca, recuerda y aprende de tu propia voluntad. Cualquier momento es bueno para comenzar y ninguno es tan terrible para claudicar. Decídete y dejarás de ser un títere de las circunstancias y construirás tu propio triunfante destino.
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