"A veces me lo cruzo, y pasa junto a mi... y pasa sonriéndose. Y yo me digo: ¿cómo puede reir? Luego asoma a mi labio otra sonrisa, máscara del dolor, y entonces pienso: acaso él se ríe como me río yo?..."
No sé si estos días me están ayudando, o estoy tirándome piedras sobre mi propio tejado. Estoy destrozando poco a poco el muro que había levantado, y hay momentos en los que sonrío y veo que esto me encanta, aunque no lleve a ninguna parte. El problema está en esos otros momentos, en los que me supera la situación y me entran ganas de gritar lo que pienso. La indignación es más fuerte que yo...pero sigo probando mi paciencia. Que no se acaba.
He ganado paciencia impacientemente.



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