RECUERDO
Recuerdo aquellos días en los que tratábamos de contar las estrellas en vez de contar los problemas.
Recuerdo aquellas mañanas en las que nos despertábamos antes que el sol para vivir más que él y aprovechar cada momento de nuestra vida.
Recuerdo los lamentos que sólo necesitaban unos poco segundos para transformarse en risa y un minuto para ser leyenda.
Recuerdo aquellas historias que nos hacían levantarnos de la cama en busca de aventuras y tesoros, no dinero, sino alegría.
Te recuerdo a ti, cuando me acompañabas en mi camino y juntos pensábamos que nada podría pararnos, y era la verdad.
Poco a poco te fuieste alejando, consumiéndote con el paso de los años, cenizas que son reflejo del pasado. Mucha gente te habrá olvidado, demasiado ocupada con sus propios asuntos, pero yo te recuerdo, y haré lo posible porque te recuerden también los demás.
Ahora mismo estoy frente a tu lápida.
¿La lápida de quién?, se preguntará la gente.
No lo sé. De nadie en concreto. Esta lápida no tiene nombre, tan solo unas letras talladas en la fría piedra.
"Aquí permanece la libertad de cada uno de vosotros. Permanece, pero no yace. Tan sólo necesita que alguien la desentierre y la transmita a todos los demás"
~¿Algún voluntario?~
UNA MELODÍA...
La música suena con cada tecla que pulso,
y sin embargo, no sé si podrás escucharla.
No sé si la melodía podrá atravesar el mar,
volar sobre los valles y rodear las montañas.
No sé si podrás escucharla, pero aún así toco para tí.
Desde este acantilado veo el sol poniéndose,
muy lejos, más o menos donde debes estar tú.
Me gustaría ser el sol,
así tendría una oportunidad de verte y acariciar tu piel cada día.
Sigo tocando, una melodía triste,
pero a la vez llena de esperanza,
porque sé que nada está perdido para siempre.
Miro abajo y veo las olas rompiendo contra la piedra,
intentando hacer que el acantilado se venga abajo.
Pero no caerá ante su empuje,
así como yo tampoco pienso caer.
No cederé ante el viento que me golpea
y seguiré junto a este piano,
esperando que aparezcas en una balsa de madera.
Seguiré tocando hasta que este acantilado se separe de la tierra.
Y aún después continuaré acariciando las teclas,
porque pienso que un sueño puede dejar de serlo.
Un sueño puede acabar perdido
entre las sombras de una historia que ha pasado.
Pero un sueño también puede acabar siendo parte de nuestra vida
y acompañarnos hasta nuestro último suspiro.
Eso depende de nosotros...
Por eso voy a alimentar este sueño con mi música,
y mientras el sol se pone yo tocaré para que se duerma.
Tocaré también para que salga la luna,
y después las estrellas...
(de http://dunasymemorias.blogspot.com)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario