Hay quien dice que cuando las mujeres son amigas son insoportables: siempre concuerdan la una con la otra y no se desunen por nada.
La vida nos presenta millones de personas, y cada una viene a cumplir un papel en ella.
Dentro de la vida de una mujer, un tipo de persona es muy importante: las amigas.
Tenemos amigas de la familia (primas, hermanas, tías...) que van y vienen de nuestra vida, probando cómo el tiempo pasa y aun así hay cosas que nunca cambian.
Tenemos aquella amiga desbocada, que siempre habla con malas palabras y anda metida en líos, pero que hace que nos riamos mucho.
Tenemos aquellas amigas con las que vamos de un lado a otro; a las que contamos el primer chico que nos gustó; aquella con la que comentamos sobre ropa, peinados, personas y comportamientos.
Tenemos la que es llorona, la que nos critica sin maldad cada cinco minutos, aquella que sabe de todo, la cariñosa y dulce, que gusta de abrazarnos y enviarnos mensajitos llenos de amor.
Aquella con la que dividimos nuestra cama en aquel viaje que fue el mejor de nuestra vida, el que nunca olvidaremos.
A la que contamos absolutamente todo, y sentimos que fuimos entendidas. La que no tiene verguenza de decir "te quiero mucho".
Tenemos las que pasan junto a nosotras los peores momentos de nuestra vida, y aun asi nos llaman todos los días.
La intelectual, que nos enseña millones de cosas. La que abrazamos en silencio y la sentimos llorar. Aquella que nos dió la espalda cuando más la precisamos.
La que hace todo lo que le pedimos; la egoísta; la que nos escucha cuando estamos enamoradas y pasamos horas hablando de lo mismo.
Está aquella que entiende cuando la dejas para estar con tu pareja, y aquella que exige de tu atención. O la idealista, con la que puedes pasar horas discutiendo acerca de los problemas existenciales de la humanidad.
La que nos llama solo el día de nuestro cumpleaños, y que aun asi adoramos.
La que parece nuestra madre y vive dándonos consejos.
Aquella de la que sentimos celos casi sin querer, de la que decimos secretamente "qué suerte tiene!"
Hacia la que sentimos un cariño enorme desde el día que la conocimos, y aun no sabemos explicar por qué.
Aquella que hicimos ponerse triste por estar con otra que no valía nada. O la que nos dió un consejo acertado, pero que nunca escuchamos.
Y, por supuesto, esa gran amiga con la que compartimo lo más valioso que tenemos.
Tenemos aquella que paga por nosotras cuando estamos sin dinero.
Aquella que queremos ver y ayudar antes de entrar en la iglesia el día de su boda.
La que era muy cercana, se alejó, y nunca más volvimos a saber de ella. La que es como una hermana para nosotras.
La que es una gran compañia agradable, aunque el plan sea "no hacer nada".
Y también la mejor amiga; la que simplemente es "mi gran amiga".
Algunas no tienen tantas amigas, pero saben que pueden contar con una que vale por todas.
Los hombres tambien saben ser buenos amigos; dan maravillosos consejos, dejan bonitos recuerdos. Pero nada como la amistad entre dos mujeres.
Digo sin dudar que la amistad vale la pena. Y eso me lo habeis enseñado vosotras:














La vida nos presenta millones de personas, y cada una viene a cumplir un papel en ella.
Dentro de la vida de una mujer, un tipo de persona es muy importante: las amigas.
Tenemos amigas de la familia (primas, hermanas, tías...) que van y vienen de nuestra vida, probando cómo el tiempo pasa y aun así hay cosas que nunca cambian.
Tenemos aquella amiga desbocada, que siempre habla con malas palabras y anda metida en líos, pero que hace que nos riamos mucho.
Tenemos aquellas amigas con las que vamos de un lado a otro; a las que contamos el primer chico que nos gustó; aquella con la que comentamos sobre ropa, peinados, personas y comportamientos.
Tenemos la que es llorona, la que nos critica sin maldad cada cinco minutos, aquella que sabe de todo, la cariñosa y dulce, que gusta de abrazarnos y enviarnos mensajitos llenos de amor.
Aquella con la que dividimos nuestra cama en aquel viaje que fue el mejor de nuestra vida, el que nunca olvidaremos.
A la que contamos absolutamente todo, y sentimos que fuimos entendidas. La que no tiene verguenza de decir "te quiero mucho".
Tenemos las que pasan junto a nosotras los peores momentos de nuestra vida, y aun asi nos llaman todos los días.
La intelectual, que nos enseña millones de cosas. La que abrazamos en silencio y la sentimos llorar. Aquella que nos dió la espalda cuando más la precisamos.
La que hace todo lo que le pedimos; la egoísta; la que nos escucha cuando estamos enamoradas y pasamos horas hablando de lo mismo.
Está aquella que entiende cuando la dejas para estar con tu pareja, y aquella que exige de tu atención. O la idealista, con la que puedes pasar horas discutiendo acerca de los problemas existenciales de la humanidad.
La que nos llama solo el día de nuestro cumpleaños, y que aun asi adoramos.
La que parece nuestra madre y vive dándonos consejos.
Aquella de la que sentimos celos casi sin querer, de la que decimos secretamente "qué suerte tiene!"
Hacia la que sentimos un cariño enorme desde el día que la conocimos, y aun no sabemos explicar por qué.
Aquella que hicimos ponerse triste por estar con otra que no valía nada. O la que nos dió un consejo acertado, pero que nunca escuchamos.
Y, por supuesto, esa gran amiga con la que compartimo lo más valioso que tenemos.
Tenemos aquella que paga por nosotras cuando estamos sin dinero.
Aquella que queremos ver y ayudar antes de entrar en la iglesia el día de su boda.
La que era muy cercana, se alejó, y nunca más volvimos a saber de ella. La que es como una hermana para nosotras.
La que es una gran compañia agradable, aunque el plan sea "no hacer nada".
Y también la mejor amiga; la que simplemente es "mi gran amiga".
Algunas no tienen tantas amigas, pero saben que pueden contar con una que vale por todas.
Los hombres tambien saben ser buenos amigos; dan maravillosos consejos, dejan bonitos recuerdos. Pero nada como la amistad entre dos mujeres.
Digo sin dudar que la amistad vale la pena. Y eso me lo habeis enseñado vosotras:






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