Dicen que en ese tipo de situaciones, donde tu mente y tú os aislais por un cumulo de motivos quizás difíciles de explicar, se entra y sale solo. Se entra solo, sin querer admitir que tu forma de ver la vida ha cambiado radicalmente de un día a otro; y se sale igual, tras sufrir esa soledad durante un periodo de tiempo que se llega a hacer eterno. Te esfuerzas por sonreir y consigues engañar a todos los que te rodean. Les culpas porque no te ofrecen su ayuda, pero nisiquiera has tenido el valor suficiente para explicar lo que sucede.
...
Pero se sale.
domingo, 2 de enero de 2011
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1 comentario:
creo que muchas veces tenemos que dar nuestro brazo a torcer y dejarnos ayudar.. no podemos culpar a alguien por no saber lo que nos pasa.. piensa que ellos tbb pueden tener sus problemas
un besito
:)
espero que esa sonrisa salga, pero de verdad
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