jueves, 13 de mayo de 2010
Al final da igual cuánto dinero tengas, cuántos zapatos te compres, a cuántas cenas en restaurantes te inviten, o cuántos cubatas te tomes el sábado noche. Llegan las 11 de la noche, y es entonces cuando te das cuenta de lo que realmente merece la pena. Risas que nunca se acaban, helados en una noche de verano; esa brisa de media tarde que es especial, y tú junto a la playa... Cafés que duran horas. Una mirada...sólo una, y todo lo que puede venir después. La ilusión por algo nuevo. Ese viaje tan esperado. Que te cojan por la cintura; quizás un beso...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario