A alguien escuché decir que sufrir es bueno; que traumatizarse es tremendamente educativo. Nos enseña a convivir con la frustración del no poder hacer.
Por lo visto los que desde niños sufrimos ciertos traumas entendemos rápida y racionalmente que la vida no gira a nuestro alrededor, que en cada situación se ven involucrados millones de factores que llegan a determinar nuestras sensaciones, acciones o sentimientos. Y que, por culpa de esos mismos factores, nuestra vida puede dar un giro de 180º en un día, en una hora... en un minuto, o en apenas un segundo... ¿Y entonces qué?
Quizás porque yo he crecido así, considero que no hay mejor aprendizaje que el obtenido a la fuerza... el "sufrido". Que no hay mayores enseñanzas que las recibidas tras el dolor y las lágrimas. Porque la caída es impactante, y la oscuridad puede llegar a nublar incluso los pensamientos; pero, tras eso, nadie va a ser más fuerte cuando necesite volver a levantarse que aquellos que ya nos hemos tenido que levantar varias veces... Porque pocos saben, como nosotros, que no existe solución más efectiva que la de aprender y prepararse para la próxima. Que la vida sigue, las cosas pasan, y nunca vas a ser avisado. Que de nada sirve la venda sobre los ojos... Que quizás mañana los abras y tu mundo haya cambiado por completo.
Que quizás, incluso, mañana no puedas abrirlos...
Porque es duro, lo sé. Pero creo que es hora de que todos lo vayamos asumiendo.
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1 comentario:
estoy de acuerdo por una parte, por otra te dire que a veces el dolor te hace dubitativo y te hace el efecto contrario, no ayudarte. No obstante, me quedo con tu magnifica frase: "La vida sigue..."
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