Los dedos finos y alargados sujetan con fuerza cualquier trozo de carne que mamá ponga a su alcance... parece mentira que algo tan pequeño pueda agarrar con tantísimas ganas.
No sabe llorar, pero llora. Más bien deja escapar gritidos, como si quisiera decirnos algo... "callaos! marchaos de una vez! quiero dormir!!" (quizás lo mismo que piensa su compañero de habitación, que parece dormido pero mantiene un ojo entreabierto)
Me encanta observarlo.
Es entonces cuando recuerdo lo mal que lo pasé, pensando en que podría llegar a tener algo así entre mis manos...por una estupidez. ¿Miedo? por supuesto; ni siquiera he querido cogerlo. Creo que aún me siento culpable por esas...estupideces. Me conozco demasiado bien, y sé que volverá a pasar...
Es entonces cuando me odio a mí misma.
Es entonces cuando me odio a mí misma.
---
Y mientras?? rumores familiares... Ojalá, no digo más.
Ainns, ¿qué voy a hacer con todo esto?



No hay comentarios:
Publicar un comentario