Un beso en la frente significa respeto; en la mejilla, amistad y afecto; en la mano, homenaje; en los pies, reverencia y humildad; y en la boca...??
El contacto de los labios que conforman el beso es un invento del mundo occidental, perfeccionado con el transcurso de los años. Era desconocido en muchas partes del mundo hasta que los exploradores, los viajeros y los misioneros occidentales llevaron sus costumbres y el arte amatorio a los más remotos rincones del planeta.
Aun hoy el beso no es la forma preferida de expresión de amor/afecto en muchos países de África, las regiones esquimales, la Polinesia y otras regiones donde predominan las costumbres aborígenes.
El impulso de besar no es innato del ser humano, sino que se ha ido desarrollando gradualmente, sobre todo por su relación con la esfera erótica. Ninguna relación amorosa o pacto entre amantes, en el mundo de hoy, puede sellarse sin la estampa del beso; ni se considera cimentada si no se han unido los labios.
Aun hoy el beso no es la forma preferida de expresión de amor/afecto en muchos países de África, las regiones esquimales, la Polinesia y otras regiones donde predominan las costumbres aborígenes.
El impulso de besar no es innato del ser humano, sino que se ha ido desarrollando gradualmente, sobre todo por su relación con la esfera erótica. Ninguna relación amorosa o pacto entre amantes, en el mundo de hoy, puede sellarse sin la estampa del beso; ni se considera cimentada si no se han unido los labios.

En los comienzos de la Edad Media parece que el beso no se daba; al menos, no abundaba como expresión de sentimiento erótico o sexual. Parece haber sido un refinamiento practicado solo por grupos sociales más cultivados.
Los hombres de ciencia no se ponen de acuerdo sobre si el beso es beneficioso o dañino para la salud. Unos dicen que son muchos los beneficios que aporta un beso de amor; otros opinan que acarrea contagios y enfermedades entre personas sanas y enfermas.
Para probar la noción popular de que el besar no hace daño a nadie, cuatro parejas de saludables estudiantes de la American University of Washington efectuaron el satisfactorio experimento. Después de ciertos preliminares extracientíficos, cada alumno besó una lámina de cristal recubierta de una capa de agar que captaba y nutría las placas de bacterias transferibles en la oscilación ordinaria.
Cuando las placas fueron fotografiadas, los estudiantes notaron, con alegría, que la mayoría de los gérmenes revelados eran inofensivos. Notaron además que los besos de las muchachas son más ricos en gérmenes, hecho probablemente debido al uso de polvos, crema facial y creyón de labios.
Ninguno de los experimentos presentó señales de paperas, sarampión o influenza, enfermedades de las cuales los labios son excelentes portadores. Sin embargo, el Departamento de Fisiología de un colegio norteamericano ha calculado que el beso abrevia la vida humana en tres minutos. Esa práctica —opinan— provoca tales palpitaciones, que el corazón trabaja en cuatro segundos más que en tres minutos de estado natural, lo que ocasiona un envejecimiento equivalente.
Para probar la noción popular de que el besar no hace daño a nadie, cuatro parejas de saludables estudiantes de la American University of Washington efectuaron el satisfactorio experimento. Después de ciertos preliminares extracientíficos, cada alumno besó una lámina de cristal recubierta de una capa de agar que captaba y nutría las placas de bacterias transferibles en la oscilación ordinaria.

Cuando las placas fueron fotografiadas, los estudiantes notaron, con alegría, que la mayoría de los gérmenes revelados eran inofensivos. Notaron además que los besos de las muchachas son más ricos en gérmenes, hecho probablemente debido al uso de polvos, crema facial y creyón de labios.
Ninguno de los experimentos presentó señales de paperas, sarampión o influenza, enfermedades de las cuales los labios son excelentes portadores. Sin embargo, el Departamento de Fisiología de un colegio norteamericano ha calculado que el beso abrevia la vida humana en tres minutos. Esa práctica —opinan— provoca tales palpitaciones, que el corazón trabaja en cuatro segundos más que en tres minutos de estado natural, lo que ocasiona un envejecimiento equivalente.
Cuatrocientos ochenta besos —precisa el referido departamento— acortan la vida un día; 2 360 representan una semana menos de existencia, y 148 071 lo privan a uno de un año entero.¿Qué hacer, pues? El susodicho departamento de Fisiología da la respuesta: dominar el corazón, evitar las emociones: no besar, en suma. Pero entonces, ¿para qué vivir?



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