Los pantalones que te quieres poner están aún sucios, el pelo no quiere peinarse, no tienes hechos los ejercicios de la primera asignatura, y ni hablar del examen de después; además, hoy no ves esa persona que tanto te "gusta", Telefónica corta la línea de Internet, te toca preparar la comida y, como no, limpiar un poco la casa; no emiten la serie que más te gusta para poner "La Gala de Murcia", la cena no es más que ensalada, y mañana debes despertarte al menos una hora antes para estudiar...!!!
Entonces sientes que la vida es una mierda. Si... sin historias: UNA MIERDA.
Y no te das cuenta de que te preocupas por cosas quizás insignificantes si las pusiéramos junto a problemas de verdad, problemas que tienen otros a nuestro alrededor. Problemas familiares, separaciones, enfermedades o simplemente disputas; problemas financieros, deudas, paro, prostitución... Cualquier cosa es peor que "un mal día"
Pero no nos damos cuenta.
Hace poco comencé a pensar: ¿y por qué no disfrutar de lo bueno? ¿por qué no pensar que ese "mal día" es solamente eso, "un mal día"? ¿por qué no convencerme de que todo lo bueno acaba por llegar? ¿por qué no aceptar que todos tenemos cosillas por las que quejarnos? ¿por qué no seguir el ejemplo de aquellos que aseguran ser felices, aun con esos "malos días"?
Como dice La Oreja de Van Gogh: "Existen dos cristales para descubrir el
mundo, existen siempre mil males que son buenos para el zurdo. [...] Ilusos
que hoy arrojan a la fuente sus monedas, realistas que no dudan en mojarse y
cogerlas. [...] No es fácil elegir, dos mil formas de sentir, dos mil
formas de vivir. [...] Buscamos insaciables lo sincero de nosotros, la facción
incorruptible, lo que es sólido en todos. Ese átomo que diga que tiremos las
monedas a esa fuente cristalina donde el cosmos se genera. [...] Tendrás que
aprender a escuchar al duende que está ahí, en tí" (Dos cristales)



No hay comentarios:
Publicar un comentario